Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2009.
El patrón de platino iridiado
Aquel modelo de medida, si bien ya obsoleto; la referencia a la que se suponía se debían ajustar las demás réplicas para obtener una referencia adecuada.
Incluso en política existen los patrones de medida y si el Sr. Aznar toma como ejemplo de gran estadista, con las consiguientes dosis de prudencia, saber hacer y capacidad que se han de suponer implícitas en tal concepto, al Sr. Bush podemos hacernos cabal idea del alcance de miras de nuestro ex presidente.
La mirada complaciente

Casi cabe asegurar por la imagen cuál ha sido el tono de la entrevista. Cierto es que siento curiosidad por leerla o escucharla, lo confieso, pero al tiempo me mueve un instinto de prevención hacia ello porque, sin poder evitarlo, una de las cosas que más repugnancia me ha causado siempre ha sido el arrobo ante el poder del periodista.
Continúa el espectáculo
Unos días de gripe lo conducen a uno a adoptar medidas desesperadas para pasar el tiempo medio abotargado, incluso algo tan extremo como zapear por los canales de TV en abierto.
Parece que los programadores y guionistas se adaptan a los tiempos de crisis. Ya no basta con la casquería sentimental para atraer al público hacia su diario montón de excrementos, pues se incorporan nuevos temas. Hace escasos minutos, en un popularísimo programa de la tarde aparecían patrono y empleado despedido para lavar sus trapos sucios en público. Vamos, conectando en definitiva con la inquietud popular.
El "blus" del autobús

Entonan lamentos desgarrados los obispos. A lo mejor deberían proponerles una gira completa por iglesias evangélicas, seguro que si le dan un toque de gospel al asunto les va a quedar la mar de artístico y convincente.
Produce urticaria que alguien diga que "probablemente" Dios no exista, o sea, se limite a lanzar una conjetura y darle algo de publicidad, nada comparable desde luego con tantos voceros, campañas, monumentos, sermones, programas, periódicos, emisoras y demás zarandajas en las que se dice que Dios existe - que sí y porque sí- y además con el añadido de que todo el mundo, le guste o no, se tenga que plegar a las consecuencias de tal aserto.
Les propongo una apuesta: veamos cuánto tarda cualquier iluminado en alguna parte del mundo en incendiar, tirotear u organizar una escabechina en uno de los "autobuses ateos". Podríamos incluso plantearnos redondear la apuesta preguntándonos cu&aacu
... (... continúa)
