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Ucronías

Sucesos

De repente las cosas dejaron de ocurrir del modo en que siempre habían venido sucediendo.

Nadie se salvaba ya en el último segundo. Ningún accidente, ni una sola catástrofe dejó de darse si era previsible que se produjese: no hubo más pilotos de aviones de línea que lograsen forzar el viraje salvador, ni un solo huracán se desvió en adelante de su ruta hacia una zona poblada, en las plantas químicas los técnicos ya no podían moderar reacciones desbocadas...

Se acabaron los milagros.

Sólo entonces Dios tuvo a bien manifestarse, por primera y hasta el momento última vez. Se limito a decir: "Me he vuelto indiferente".

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