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Ucronías

La barrera

La barrera

Cuando se conoce de su existencia ya ni siquiera se intenta sortearla o forzar el paso. Al principio se choca tozudamente contra ella y las energías van evaporándose en cada tentativa. Más tarde se aprende a mirar a lo lejos, a mantener una distancia prudente; hay siempre pequeños signos que advierten de que está ahí y aguarda inmutable para causar nuevos destrozos. Otras veces se ofrecen circunstancias favorables, y una buena marea y ciertos vientos pueden animar a probar de nuevo. Aunque al final el ánimo renovado dura poco y, de tanto esperar mirando, el tiempo corrompe y hace ingobernable el navío.

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