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Ucronías

Alternativa nuclear

Supongamos que la decisión ya está tomada, que lo estará.

Imaginemos que somos coherentes para aceptar que si se desea mantener un determinado nivel de vida hay que asumir la necesidad de impulsar la energía nuclear a escala global.

Aceptemos por el momento que las energías llamadas "limpias" o "alternativas" por diversas causas (carencias inherentes, necesidad de mayor desarrollo tecnológico, presiones políticas y empresariales, etc.) aún no bastan para sustituir al consumo de combustibles fósiles.

Pongamos sobre la mesa que, pese a quien pese, el uso de la energía nuclear con fines pacíficos nos coloca a la altura de niños jugando con cerillas, pues mejor ni pensar en usos que no sean tan civilizados.

Digamos que existen niños que son más prudentes, cuidadosos y conscientes que otros a la hora de jugar.

Situémonos en una perspectiva nada lejana en la que unos y otros no tengan otro remedio que hacer uso de esas cerillas.

¿Se nos plantea una perspectiva alentadora? Imagino que para nada. Habrá quien quiera restringir su uso a terceros y éstos se veran obligados a robar, copiar o emplear deficientemente la tecnología precisa. Surgirán los recelos y sospechas entre unos y otros acerca de si esos reactores sirven para una u otra cosa. Estarán quienes no sepan, puedan o quieran tratar los residuos generados con las garantías adecuadas. Apareceran los mesias de turno seducidos por la posibilidad de aniquilar a su vecino desviando parte de su programa nuclear.

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