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Ucronías

Autocondecorado

Autocondecorado "Carod-Rovira está orgulloso de que desde su reunión con ETA "nunca había habido un número tan reducido" de víctimas"

Todo rigor, como si dijera "desde que nací no ha habido ninguna guerra mundial, ergo...".

A veces me da por pensar que el bigote de Carod Rovira es el artificio que emplea para disimular una estructura compleja: la que necesita para sostener el insoportable peso de su rostro petreo.

Ahora este gran animador de la vida pública se descuelga con otra de las suyas, una de esas "boutades" que sólo él y los que son como él, gente dotada con un talento innato para la mamarrachada, son capaces de armar, digerir, creerse y largar con total alegría allá donde vayan.

Visto desde fuera el asunto es para caerse de risa, con este ganapán trabajándola de luchador por la paz. Otra cosa será para la gente que por vocación o necesidad se lleva el sueldo a casa plantando cara a ETA y sus cachorros y secuaces de toda laya. Imagino que al agente que interviene en una operación antiterrorista o al juez que dicta instruye o resuelve un proceso no le haga ninguna gracia ver a semejante payaso sacando pecho gratis, y que menos incluso le hará a quien se encuentre amenazado por ETA.

De todos modos si el señor se empeña en ponerse medallas que lo haga. Hasta se le podría condecorar con alguna orden ad hoc para agradecer sus grandes contribuciones. Lástima que cuando se mirase la solapa le pasaría como en aquella antológica viñeta de Mortadelo y Filemón: "Oiga, jefe, dirán que nos han condecorado, pero me parece que en el reverso de la chapa pone Pepa-Cola". ¿Cree alguien que merecería mayor honor?

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