Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2006.
Sentido lúdico

Ciertas diferencias. Diferencias ciertas
Me sirvieron una ración de tristeza
Hace un par de días, a media mañana, paseaba por ahí y sentí ganas de comer algo. No sé por qué razón se me antojó pedir una ración de calamares sin recordar que casi siempre me producen alguna melancolía.

No se trata de esas formas que la fritura ha torturado, pues los calamares parece que levantan los brazos pidiendo auxilio incluso en ese momento. Lo que ocurre es que si los como suelo recordar que, hace ya muchos años una chica me abordó en la plaza mayor de una ciudad cualquiera y me preguntó si podía prestarle algo para comer. Me sacaría unos escasos años, joven ella adolescente yo; sin duda guapa pero algo ajada, con signos evidentes en el rostro y en la mirada de no haber sido muy bien tratada por lo que fuera: ¿la vida?¿algún patán?¿aquellos primeros ochenta de paro galopante?... Creo recordar que le di casi todo cuanto llevaba encima, algo así como diez duros de los de entonces, menos algunas monedas que me reservé para el transporte; más o menos lo que costaba uno
... (... continúa)¡Miénteme, Pinocho!
El País, 23 de agosto de 2003: "En una rueda de prensa, Zapatero ha afirmado que "Aznar debe explicar a los españoles por qué..."
Ya.com, 5 de agosto de 2006: "La secretaria de Política Autonómica y Local del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, (...) denunció (...) a su juicio, el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, debe explicar a los españoles "por qué se ha lavado las manos en este tema y por qué desde Interior no se garantizó la seguridad del aeropuerto, de los usuarios, que es la tarea que le corresponde".
Finanzas.com, según nota de EFE de 31 de julio de 2002: "El portavoz parlamentario del PSOE, Jesús Caldera, reclamó hoy al vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Rodrigo Rato, que (...) ahora debe explicar a los españoles las medidas que va a proponer "para recuperar la confianza de los inversores y d
... (... continúa)¿Enemigos?¿Aliados?
¿Choque entre civilizaciones?¿de religiones? Retórica vacía a la que algunos interesadamente se agarran. El único conflicto real se da entre formas de pensamiento. La una racional, sometida a escrutinio y revisión, capaz de admitir errores y de variar planteamientos, carente o casi de absolutos a los que referirse. La otra, vanagloriada de sí, autosuficiente. incapaz de reconvertirse sino hacia un mayor radicalismo.
En esta situación hablar de creencias religiosas o de concepciones políticas está de más. La brutalidad a la hora de imponer un sistema propio de creencias puede utilizar sin conflicto alguno tanto las suras como un versículo bíblico, se emplea igualmente a Hayek o a Marx, Adam Smith sirve a unos y otros rinden cultos a la personalidad como en tiempos de Enver Hoxa.
La vida en un montón de piezas
Me ocupo de desmontar para luego reconstruir y hacer que funcione un montón de piezas. Cada una de ellas tiene su trocito de historia personal. Deshago el esfuerzo que un día se aplicó para su montaje. En cierto modo pongo en funcionamiento una peculiar variedad de máquina del tiempo. En ocasiones me quedo vacilando unos instantes antes de desarmar aquel empalme de tono chapucero, ese soporte hecho de cualquier modo pero que ha resistido mal que bien el paso de los años. Es cuando a veces me cuesta dar el primer golpe de llave o de destornillador. Durante estos días, sí, me siento extraño porque estoy borrando huellas para siempre.
Peligrosa exclusividad
Tenemos un miembro más en el club selecto por excelencia. No se exige cuota formal de entrada ni de permanencia, aunque sin duda ingresar en él resulta cercano a lo ruinoso: al último en acceder le da lo mismo que, según se dice, dos millones de sus ciudadanos, súbditos más bien, hayan muerto de inanición en los últimos diez años.
Ahora bien, el resto de los integrantes no parece tampoco demasiado de fiar: la única superpotencia subsistente dirigida por una camarilla de paranoides, los restos de la otra que se han repartido el pastel que se les ofrecía y sin garantía alguna de que puedan ni sepan digerirlo, una potencia local empecinada en morder y ser mordida por sus vecinos, dos enemigos irreconciliables, un gigante emergente de escasos escrúpulos, un país desafiante y fanatizado y dos envejecidas metrópolis que se vieron arrastradas en su día a hacerse con una buena provisión de juguetes caros de los probablemente desearían deshacerse.

Sobre lavadoras

La única vez en años que he sentido cierto temblor interno estando con una mujer ha sido hace algunas horas, en el cine. Una película comienza con una reflexión, un monólogo acerca de lo que puede sugerir ver la lavadora en funcionamiento. Hay gente que aún no conoce esos momentos irrepetibles pero me sentí profundamente cerca de ella al confesarme que, al igual que yo mismo, formaba parte de la cofradía de quienes hemos pasado horas de la primera juventud contemplando la ropa moverse en la lavadora.
Movimiento inercial
¿Cuándo comenzó a terminar mi impulso vital?¿Hubo algún instante concreto en el que la curva comenzó su fase decreciente? Desconozco si se dio algo así. No tengo ni idea acerca de si un jefe aficionado a la presión y el acoso moral erosionó algunos cimientos mediante una labor de zapa de años. Tampoco sé si aquella relación sostenida pero insostenible mermó muchas de las fuerzas que hubiera necesitado para más adelante.
Dime
Creerse sus mentiras fue más sencillo y confortable que aguardar a que alguna vez dijese una verdad.
Sucesos
De repente las cosas dejaron de ocurrir del modo en que siempre habían venido sucediendo.
Nadie se salvaba ya en el último segundo. Ningún accidente, ni una sola catástrofe dejó de darse si era previsible que se produjese: no hubo más pilotos de aviones de línea que lograsen forzar el viraje salvador, ni un solo huracán se desvió en adelante de su ruta hacia una zona poblada, en las plantas químicas los técnicos ya no podían moderar reacciones desbocadas...
Se acabaron los milagros.
Sólo entonces Dios tuvo a bien manifestarse, por primera y hasta el momento última vez. Se limito a decir: "Me he vuelto indiferente".
Metamorfosis
Un deseo
Al pedir que me fuese concedido todo cuanto pudiera soñar.
No recordé mi insomnio.
Sobre la dignidad
Fracasa quien tiene metas. Pierde quien luchó, acaso mereciendo la victoria.
Puede que haya más dignidad en el fracaso y en la derrota que en cualquier otra situación. Shackleton, por ejemplo, se eleva hasta la cima cuando persevera en su fracaso. Una y otra vez intenta conseguir sus objetivos y nunca los alcanza, se queda a las puertas o incluso más lejos pero él persiste y se encorajina. La muerte lo detiene en seco cuando se considera preparado de nuevo para una tentativa más, a pesar de sus años, incluso con su ya precaria salud, y pasa a consolidar su leyenda, a la altura o incluso por encima de quienes ganaron la carrera hacia el Polo.
¿Hay algún reproche que pueda hacerse a quien conoce fracaso y derrota, una y otra vez? Ahora tal vez no haya lugar para los que quedan atras. Se escucha la sandez acerca de que el segundo es el primero de los perdedores y el público ríe la gracia, la corea, se apunta a la ambición del liderato y busca compartir algo de él formando parte esa tropa rasa que disfruta idolatrando. Sin embargo el ganador es siempre lejano y altivo, no hay sino egoísmo y algo de afán exhibicionista de sus trofeos; es de diferente pasta al fracasado y al perdedor auténticos, que conocen el c
... (... continúa)Despertar
Cada mañana vivo un naufragio en el tazón del desayuno.
Jugando, jugando...
Imágenes. Música.
Pasas ante ciudades iluminadas en las que no te detienes. No llegarás a recordar si dormiste en aquel hotel de carretera. Un viaje hacia no se sabe dónde en una noche de oscuridad densa. Verás que la chica de aire lánguido camina alejándose sobre un desierto de sal y se disuelve en la nada. Un bosque todavía arde.
Está el sabor de lo agridulce: ocasiones perdidas sin saber de ellas, la incertidumbre de ese alguien a quien se pudo conocer, la paradoja de añorar lo no vivido.
Sobre la ingenuidad de pensar que todos somos tan ingenuos
"Recibió el anciano a los dos extranjeros en un sofá de plumas de picaflor y les ofreció varios licores en vasos de diamante; luego satisfizo su curiosidad en estos términos:
-Yo tengo ciento sesenta y dos años, y mi difunto padre, caballerizo del rey, me contó las asombrosas revoluciones del Perú que él había presenciado. El reino donde estamos es la antigua patria de los Incas, que cometieron el disparate de abandonarla por ir a sojuzgar parte del mundo, y que al fin fueron destruidos por los españoles. Más prudentes fueron los príncipes de su familia que permanecieron en su patria y por consentimiento de la nación dispusieron que no saliera nunca ningún habitante de nuestro pequeño reino, por lo cual se ha mantenido intacta nuestra inocencia y felicidad. Los españoles han tenido una confusa idea de este país, que han llamado El Dorado , y un inglés, el caballero Raleigh, llegó aquí hace unos cien años; pero como estamos rodeados de peñascos inabordables y de precipicios, siempre hemos vivido exentos de la rapacidad de los europeos, que aman con furor inconcebible los pedruscos y el lodo de nuestra tierra y que, para apoderarse de ellos hubieran acabado con todos nosotros sin dejar uno vivo.".- "Cándid
... (... continúa)Cuestión de tiempo.
Se cruzan cada mañana durante unos segundos en iguales lugar y hora

y cada uno, sin que lo sepa el otro, se pregunta a veces cuándo dejará de ocurrir.
Tormenta
Z. decide cierto día marchar a pasar algunos días hasta un pueblo de la costas atlántica que elige al azar. Emprende un viaje que inicia en un tren moderno y confortable, que luego cambia por otro ya bastante más desvencijado y después por un autobús trasteado para concluir ruta, bastante cansado y algo mareado por el traqueteo de los últimos kilómetros por una carretera no muy digna de ese nombre.
Se instala en un alojamiento austero aunque confortable. Deshace el equipaje y se pone algunas ropas viejas y ya bien adaptadas a su cuerpo, además de un calzado confortable, e inicia una primera exploración del lugar.
Lo recibe una llovizna fina y persistente. Pasea contemplando el brillo del empedrado, la negrura rezumante de los muros poblados de hiedra, los muchos recovecos umbríos, una luz trémola de farolas rielando tras la cortina de fina lluvia. Al final de una calle en pendiente está el muelle, pequeño, oscuro, silencioso, aromático de salitre; adivina allí la masa inmóvil de los pesqueros varados en la balsa. A pesar del tiempo desapacible todo el lugar posee una fuerza pintoresca que lo hace amable.
Deja transcurrir los primeros días allí sin más actividad que el paseo, ciertas lecturas, algún escarceo no muy fructífero con aparejos y cañas o el simple r
... (... continúa)Los hijos de los hombres
¿A algunos les parecería tan terrible la perspectiva, o la realidad, de una raza humana que se extingue por esterilidad? Personalmente no movería un dedo por evitarlo.

Conjugación verbal
Hasta hace poco me preguntaba por qué no puedo ser de otro modo.
Ahora empiezo a preguntarme por qué no pude serlo.
Claudio Magris
Magris tiene miedo. Tenerlo puede ser consecuencia de cierta lucidez ante la posibilidad de que unas esperanzas puedan truncarse. Probablemente quienes sientan temor sean los que aún esperan "algo", y al respecto de esto sin duda andamos por diferentes vías, nunca convergentes.
No experimentar miedo por la suerte de esta civilización ha venido siento fruto inicial de la razón: no existen fundamentos para la esperanza. Ahora se añade a ello el sentimiento, pues no inquieta la pérdida, sin duda total y puede que no lejana en el tiempo, de lo que no se considera que valga la pena ser apreciado.


