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Ucronías

Pero ni con aceite hirviendo, ¿eh?

Una segunda lectura del invento sigue dando para mucho.

Algunas de las ponencias andan al filo de lo grotesco sino fuera porque reflejan una inconsciencia pavorosa, y casi no hace falta señalar por qué a la vista del contexto en que vivimos. ¿Un ejemplo obvio? lo de "Crear tradiciones nuevas" al principio suena delicioso, pero luego no deja de parecer más bien eso que se llama falsificación o invención y a lo que tan entusiásticamente se aferran los chicos de la gasolina y sus ídolos de la 9 mm, amen de otros activistas de la historia-ficción menos ruidosos pero no por ello inofensivos.

Por cierto, por más vueltas que le he dado al enunciado (a lo mejor se trata de eso: dar vueltas alrededor de algo sin llegar a parte alguna), no logro asir el concepto de "Proyectos de evidencia periférica", sin perjuicio de que los "Proyectos de disolución de quejas" rayen lo inquietante con sólo citarlos y que los de "Emulación ciudadana" causen cierta perplejidad.

De aquí no me mueven

 Que existan empresas que ofrecen todo tipo de formación y cursos es completamente normal.

 Que haya un mercado potencial para ellas cada vez más importante es comprensible.

 Ofrecer al público lo que uno puede dar para que éste decida parece la lógica imperante.

 Ahora bien, que con fondos públicos en algunos casos se estén impartiendo cursos denominados como "estrategias de fin de mandato" o similares raya lo escandaloso. Si el político de turno desea permanecer en el cargo que sufrague él mismo su formación o se la costee el partido al que pertenezca.

 ¿Y qué decir de las famosas estrategias? Ahí van algunos ejemplos reales: "El plan de fin de mandato. Planifiquemos un final feliz", "Cómo planificar que inauguremos tres meses antes de las elecciones y no tres meses después", "Cómo organizar inauguraciones sorprendentes" y así más ejemplos, como el potencialmente patógeno "Promoción de valores e identidad" dentro del epígrafe "Estrategias de mando socioculturales y de participación ciudadana", por no hablar del insultante y vomitivo "El electorado tiene poca memoria:un buen fin de mandato hace olvidar lo malo anterior, un mal fin de mandato borra todo lo bueno anterior".

 Propongo algunas redenominaciones que darían más sentido a las ponencias: "Cómo instalarse y después perpetuarse", "Convierta por iteración una mentira en verdad, el acreditado método Goebbels", "Cortoplacismo y fomento de la miopía, el método elquevengadetrasquearree o métodos de tierra quemada", "Procedimiento panem et circenses, aborregue al electorado con más fiestas", "Aprenda a sacar más partido de lo tonta que es la gente".

 

¿Tics irremediables o decisiones bien meditadas?

La iniciativa parece interesante, se vende incluso como reflejo de discriminación positiva hacia el varón.

Sin embargo la sensación de fondo bien pudiera ser otra, ya que si se decide premiar a los que cumplen parece deducirse que se da por supuesto el incumplimiento generalizado, pero entre las últimas iniciativas legislativas no parece que el principio "in dubio pro reo", si el individuo pertenece a un determinado sexo, tenga demasiado predicamento.

Leguina entrevistado. Leguina señalado.

Cualquier persona que posea unos rudimentos de fisiología y cierto sentido común nos dirá que el dolor, o al menos cierto grado de dolor, es necesario para la supervivencia. Nos pone en relación con el mundo y permite reaccionar y corregir determinadas situaciones; en definitiva no deja de ser nuestro contacto más primario con la realidad.

Sin embargo también existen individuos que, movidos por una lógica infantil, quisieran vivir en un mundo sin fricciones, disfrutar de cierta suerte de utopía armónica y tibia en la que chapotear tan seguros y confortables como en la placenta que alguna vez los acogió.

Entre ese último género de individuos están, desde luego, aquellos políticos que se han lanzado a degüello contra Joaquín Leguina desde el momento en el que éste, concediendo una entrevista al diario ABC este último domingo, se ha atrevido a discrepar contra algunas de la verdades absolutas que guían la política del Gobierno. Cuando manifestar una opinión, por mucha disciplina de partido que deba existir, se percibe como un ataque a la ortodoxia que se debe erradicar algo grave está ocurriendo, máxime cuando se abordan en la entrevista cuestiones tan cruciales como la propia supervivencia del Estado o el modelo territorial.

La cita se da ahora con relación a Leguina por constituir el ejemplo más inmediato y llamativo, pero podría referirse a cualquier otro individuo medianamente lúcido que se apartase un tanto de las consignas establecidas por el partido que fuera. Si ya padecimos en su día el coro monocorde y autocomplaciente del "España va bien", ahora nos toca intentar no indigestarnos con las píldoras administradas por estos santurrones laicos que se conducen a la hora de dirigir este país como si administrasen su falansterio.

¿Clones?

¿Clones?

Hasta ellos han aprendido de Henry Ford.

 

Castilla

 


 

Esos atardeceres de invierno en Castilla me hacen pensar irremediablemente acerca del modo en que el telón cae para siempre entre dos personas sin que ellas aún lo hayan advertido.

Sin embargo no logro imaginar que pudiese dejar de amarlos.

A mesa y mantel

En eldiario "El Mundo" de hoy, 25 de febrero, se cuenta la historia de un español, sacerdote, que en su día comió con Idi Amin.

¿A alguien más le ha inquietado al leer la noticia pensar en qué comieron?

 

Amenaza y estímulo

Sin discutir en absoluto que este tipo de riesgos exista, ya que parece estadísticamente comprobado.

No obstante, ¿no suena un poquito en estos tiempos a la dinámica amenaza-necesidad de respuesta con todo el camino que hay de por medio? Y ese camino supone programas gubernamentales, proyectos titánicos, esfuerzo industrial, ... dinamismo económico en definitiva. Por otra parte, ¿qué mejor amenaza que aquella con la que no se puede dialogar, razonar y pactar sino sólo vencerla? Resulta perfecta, ajena a lo humano y casi inexorable, un desafío para la voluntad.

Percepción viciada

Percepción viciada

 Una de las perversiones de concepto introducidas por las sociedades declaradamente consumistas la constituye el propio embotamiento del consumidor a la hora de comprar. 

 Nuestro divorcio del origen y trayecto de los productos hasta que los compramos es clamoroso y cuando uno recorre los pasillos del centro comercial llenando su carro de la compra ni siquiera se plantea que las latas, frascos y cajas de precocinados derivan del proceso de transformación de productos primarios, no surgen ya envasados.

 ¿Cabe imaginar el desconcierto o el pánico que produciría una leve crisis de desabatecimiento como ruptura de la tónica de opulencia que vivimos?  Las plagas, la pérdida de suelos, las cada vez más evidentes y radicales transformaciones del clima pueden ponernos en puertas de pérdidas puntuales o sostenidas en el rendimiento de las cosechas y de la ganadería a nivel mundial.

 Por eso, entre otras medidas, es necesario empezar la catalogación y protección de los suelos con interés agrológico que aún están intactos, pueden ser reservas inestimables que no se pueden dilapidar y para ello poner coto a la depredación que sufren debido al urbanismo, al mal urbanismo, resulta obligado y urgente. 

Más, mejor, ... que tú, que aquél.

Captado hace días de modo accidental en la calle, de una conversación entre dos mujeres jóvenes. La una le dice a la otra: "es que yo soy muy vasca". Ignoro el contexto en que se empleaba la frase pero parece suficiente por sí misma.

Me da lo mismo el gentilicio, intercámbiese por "española", "catalana", "extremeña" o "calagurritana". ¿Por qué existe gente que siempre tiene que ser más, incluso en algo que supone normalmente un mero azar como es nacer en un sitio u otro? Y lo que sin duda resulta más alarmante es la existencia de individuos o grupos que se arroguen el derecho a establecer raseros de conformidad con lo que se supone que ha de ser uno mismo o el vecino.

Del mero uso del adverbio se extrae que, a juicio de quien lo emplea, se puede ser también "nada", "poco" o "no lo suficiente" y que, por desgracia, habrá también quien sea o aspire a ser "extremadamente" o "más qué".

 

De luces y sombras

  Por alguna extraña razón cada vez que escucho a un político denunciar los "oscuros intereses" de un rival no logro imaginar que los suyos propios sean resplandecientes y diáfanos.

Ruedas de prensa

Actualizando el viejo chiste:

Le preguntan a Zapatero (o a Caldera, o a Teresa Fernández de la Vega, ... por citar ejemplos de quienes más abren la boca desde la suficiencia del mero hecho de gobernar y están convencidos de que mejora cada día el mundo gracias a ello y a ellos):

- ¿Podría decirnos en que se distinguen la ignorancia y la indiferencia?

Y la respuesta es:

- Ni lo sé ni me importa.

Pues eso.

 

Anasagasti o los diferentes modos de vivir la realidad

La avería habida en Blogia durante los últimos días ha mandado al limbo informático alguna entrada de la que no tenía copia de seguridad. Intento recuperar una de ellas al menos en cuanto a sus líneas generales.

Resulta que el Sr. Anasagasti escribe también su blog, cosa muy legítima para la difusión de sus ideas. Ahora bien creo que desde éste, aunque no me lea nadie, puedo ejercer el derecho de hacer algunas observaciones acerca de lo que este caballero escribe.

Antes de entrar en el comentario acerca de una entrada concreta, me da por recordar que en algunos de sus artículos el Sr. Anasagasti se ve dominado por algunos de los tics característicos de la gran familia nacionalista, sobre todo ése tan significativo que tiende a señalar a los "nuestros" y "los otros". Viene ello a cuento porque en el verano de 2000 ese destacado político escribió un artículo titulado "Somos tan hermanos como Caín y Abel"; por cierto, es preciso aclarar que el contexto en que se escribe es el de un recrudecimiento de la "kale borroka" y los viles asesinatos de que fueron objeto Jose María Korta, empresario vasco vinculado al PNV, Juan María Jáuregui, ex Gobernador Civil socialista de Guipuzcoa, y el teniente Francisco Casanova. Pues bien, no deja de ser significativo que dicho artículo a la última de estas víctimas le niegue incluso la merecida dignidad de su nombre y apellidos y se recurra a la nauseabunda elipsis de citarlo tres veces como (sic) "el militar", "el teniente" y "el de Berriozar", pero, claro, hasta entre los muertos hay clases.

Por cierto, que en el mismo artículo el Sr. Anasagasti se escandaliza porque a su madre la obliga una panda de descerebrados a bajar del autobús que luego incendiarían. Claro embotamiento de la percepción, ya que algún tiempo tardó el hombre en darse cuenta de que esta gente, sí, los "chicos de la gasolina" como dijo un correligionario suyo que no es preciso citar, eran un tanto peligrosos. Y, claro, para dejar bien claro que las credenciales familiares son nacionalistamente impecables se aprovecha para citar de pasada que su madre sufrió un corte de pelo al cero por parte de los falangistas cuando entraron en Zarauz.

Desde luego que los salvajes metidos a peluqueros que hicieron aquello hubieran merecido, como mínimo, que se les cayera la cara de vergüenza y por suerte la madre del Sr. Anasagasti pudo contarlo. A cuenta de esto viene el comentario a la entrada del blog que anticipaba: el articulista cita de nuevo tal episodio a cuenta de su setenta aniversario e invita a quien lo desee para que haga una llamada telefónica a su madre con tal ocasión, pues lo agradecerá. Y lo hace con total tranquilidad de espíritu, sin inquietud alguna por quién pueda llamar y qué decir, como ha de ser por otro lado. Aclaro que en el propio blog facilita el número al que habría que llamarse para ello.

Ahora bien. ¿Alguien concibe que un político ajeno al nacionalismo facilite públicamente el teléfono de una víctima del terrorismo o de alguna tropelía cometida por el bando republicano en la Guerra Civil para que recibir unas palabras confortadoras? Si lo hiciera sin duda sería automáticamente encerrado en un psiquiátrico.

Por cierto, el artículo del año 2000 que citaba más arriba se publicó originalmente en Deia, uno de esos periódicos que cuando los compras en ciertas zonas del País Vasco no es necesario que el kioskero te facilite una bolsa de plástico para que no se vea cuál es la cabecera.

Indudablemente para el Sr. Anasagasti, si es que alguna vez ha sido consciente de ello, todo esto no constituye más que simples futesas.

Pues qué bien

 

Diario ABC, 19 de febrero de 2007:

"Batasuna y EA negocian con el PNV para ir en coalición a las legislativas francesas"

¡Juntos como hermanos,

miembros de una iglesia

vamos caminando

al encuentro ¿de?...

Etimologicamente. "Iglesia": asamblea, reunión, congregación de personas.

Y además, toma, una de las acepciones del Diccionario de la RAE dice: "Iglesia de estatuto: Aquella en la que ha de hacer pruebas de limpieza de sangre quien solicita ser admitido en ella". Joder, a veces hay casualidades crueles.

Una cruzada más

Una cruzada más

 

 

¿Manuales de estilo contra el lenguaje sexista?

Vale.

 A cambio toca negarse a aplicar tal clase de malos tratos y vejaciones contra el castellano.

A modo de pretexto

Hacía tiempo que no paseaba por aquellas callejas.

Hay un cartel colorista y casi naif de una promotora. Las habituales estampas pacíficas con gente feliz paseando y niños que juegan.

Urbanización "Los Robles", reza la publicidad. Todo muy respetuoso y ambiental.

Bien aplicado el plural: los dos que van a quedar a modo de excusa, testimonio y hasta puede que insulto, de todos los que hubo en aquel terreno.

Armas de fuego, libertad, ciudadanía y otras hierbas

Ha determinado el azar que hace unas noches comenzase a ver un documental que había comprado hace tiempo, “Bowling for Columbine” de Michael Moore, y que a la mañana siguiente me desayunase con la noticia en los periódicos acerca de dos matanzas protagonizadas por personas armadas en diferentes lugares de los Estados Unidos.

No me importa en absoluto que el dato inicial sobre tal documental pueda predeterminar para algunos mi postura sobre la cuestión. Cierto es que Moore no deja de ser un hábil manipulador y su recurso a la demagogia es casi indisimulado. Sin embargo, en efecto me muestro claramente contrario a la libre tenencia de armas de fuego.

¿Que puedo estar influido por un desgraciado episodio que viví de cerca en la infancia sobre el uso irresponsable de un arma? Es posible, no lo voy a negar, pero también cierto ejercicio de reflexión me ha conducido a mantener tal postura.

La monserga acerca de la tenencia de armas como fomento de la responsabilidad personal y su potencial capacidad de mejora del ejercicio de la ciudadanía puede ser retorcida hasta el absurdo. Si convenimos, como perfectamente puede ocurrir, que un arma constituye cualquier elemento o medio cuyo uso es susceptible de causar heridas o la muerte puedo muy bien demostrar mi calidad como ciudadano y mi sentido de la responsabilidad construyendo bombas caseras o guardando en casa las muestras de alguna enfermedad contagiosa; en tanto en cuanto mi uso de tales elementos sea proporcionado y defensivo estaré actuando como ciudadano libre y consciente de su papel en la sociedad. Ahora bien, es de suponer que ni manejar una cacerola rellena de explosivo con cables y un despertador o ir por la calle con una jeringa infectada respondan a la estética del pionero; no, sin duda la matriarcal defensora de su prole o el macho que otea su territorio se sienten más a gusto con toda la parafernalia de fusiles de asalto y cananas y no les seduzcan otras alternativas.

Tampoco creo que contribuya a la calidad de la convivencia saber que mi vecino posee armas y municiones, ni siquiera siendo yo mismo dueño de otras tantas; más bien me sentiría mejor amparado si supiese con razonable certeza que esas armas sólo podrán emplearlas profesionales capacitados para ello y no simples aficionados a disparar en un campo de tiro durante los fines de semana. Si creyese en tales beneficios del amateurismo también, por ejemplo, me pondría en caso de enfermedad en manos de quien haya leído un par de manuales de anatomía, total con el solo hecho de atreverse a diagnosticar y prescribir un tratamiento ya estará demostrando su capacidad de ser un ciudadano responsable porque mi vida estará en sus manos y deberá tomar decisiones graves y acaso irreversibles.

Se teclea en un buscador de Internet una serie de palabras como “armas de fuego”, “libertad” y “responsabilidad” y aparecerán centenares de páginas en las que se glosan las excelencias de la posesión de armas. Algunos argumentos allí empleados pueden ser desarmados con contundente facilidad: ¿Antiamericanismo? Para nada, se señala el asunto y una unidad geopolítica donde parece darse con notable incidencia estadística. ¿Toma de conciencia sobre la irreversibilidad y trascendencia del uso de las armas? Sí, claro, seguramente el individuo que se lía a tiros con quien, por ejemplo, invade su propiedad entabla previa o simultáneamente un elevado debate consigo mismo acerca de las causas y consecuencias de apretar el gatillo, lo cual también le hace mejor ciudadano. ¿Consideración de los ciudadanos como menores de edad si no se les permite poseer y usar armas? Es una cuestión que constituye puro germen de debate pues, ¿entonces ha de considerarse necesariamente a todo el mundo o a la mayoría capacitado para ello?. ¿Que lo grave no es la tenencia de armas sino el uso que se pueda hacer de ellas? Pero, señores, ¿no deducían que de la mera tenencia sólo se extraen beneficios?; por otra parte, si se reconoce que el uso inadecuado o irresponsable puede acarrear problemas contrólese de algún modo esa mera tenencia que puede dar pié a ellos. ¿Que poseer armas libremente no condiciona el comportamiento? Caramba, si los panegíricos a ello dirigidos no hacen más que hablar de los efectos positivos de la tenencia en sí, y si eso no es reconocer un condicionamiento (positivo y discutible) del comportamiento humano... ¿Mejora de la seguridad individual y colectiva? En absoluto, hablemos mejor de retroceso hacia una fase más primitiva de autocomposición en el sistema punitivo.

Puede ser una cuestión de concepto, de herencia cultural o cabe enfocarlo como se desee, pero que en una sociedad civilizada mueran cada año alrededor de 10.000 personas por uso de armas de fuego debería ser un dato a analizar y merecedor de una visión crítica algo más fundada que el recurso argumental a los Padres Fundadores y a la valía inmanente de la segunda enmienda de la Constitución Americana.

Cobardía

 


 

La mía.

La maldigo.

Por haber cruzado la calle hace un rato para no toparme con la mirada de un anciano que mendigaba algunas monedas. 

Y como horizonte,... nada más allá del ombligo

Entre los muy diversos sumideros de dinero público que ha impuesto en este país el delirio de cierta progresía está la "labor" de variadísimos observatorios, mesas, institutos, grupos de trabajo o llámense como se desee.

Por ejemplo, toca perseguir la discriminación por sexo hallá donde esté. ¿Qué no la hay, que su impronta se puede considerar inocua o perfectamente asumible, que sólo desde la paranoia se puede percibir como algo grave? No importa, se magnifica el problema, se convierte en un demonio a perseguir con celo inquisitorial, se refuerza el rigor de los filtros para detectar desviaciones respecto de la utopía progre en cualquier circunstancia y así se justifica que el grifo de la subvención siga permanentemente abierto.

Como muestra: El estudio de 463 páginas disponible en pdf. del Instituto de la Mujer y el CIDE titulado "La diferencia sexual en el análisis de los videojuegos". Ahí van algunas trascendentes revelaciones del invento a la hora de analizar determinados videojuegos disponibles en el mercado:

.- Página 116, acerca de "Proevolution Soccer", juego de fútbol: "Centra toda la acción en la competición deportiva entre grupos masculinos, donde el valor fundamental es el triunfo y donde el videojugador masculino se identifica con su equipo y todos los demás son sus enemigos a batir. Algunos autores y autoras manifiestan que en este tipo de videojuego uno empieza a considerar al otro diferente un rival a batir y acaba eliminándole en otro tipo de videojuegos. No es un videojuego que atraiga a las mujeres. De hecho no ha sido elegido por ninguna como videojuego preferido, tanto entre las entrevistadas, como las observadas o las que han contestado a los cuestionarios. Este videojuego exalta el modelo masculino, distante y diferente no sólo de las mujeres, sino de lo femenino. Las cuotas de rudeza, competitividad y agresión configuran ese mundo masculino, ese ambiente “privado” y propio de una cultura “macho”.". Espantoso, ¿verdad?

.- Página 186, con relación a "Indiana Jones en busca de la Atlántida perdida"; huelgan detalles sobre su planteamiento: "Reproduce los estereotipos típicos y tópicos de héroe masculino protagonista que salva situaciones complicadas y resuelve problemas; duro y poco proclive a los entimientos o a expresar emociones; que maneja las situaciones conflictivas con dureza y sin concesiones y considera a las mujeres como objeto de conquista más que como compañeras con las que decidir conjuntamente las acciones a tomar. ". La leche.

.- Página 217, acerca del juego de acción bélica "Vietcong"; tampoco hay que explicar mucho sobre su contexto: "Un análisis de los personajes nos muestra un 100% de presencia masculina. En un contexto de guerra, la mujer se convierte en un ser invisible y absolutamente prescindible. Es un juego de guerra de hombres, donde todos los personajes son hombres incluso todos los que son matados. El dolor de las mujeres, las terribles consecuencias (violaciones, torturas, muertes, etc.) que sufren en estas guerras no
aparece. La vida cotidiana que tienen que mantener las mujeres, incluso en estas circunstancias, no aparece, no es importante, no trasciende. El cuidado del hogar, de las personas mayores, de los/as niños/as; el trabajo que tienen que seguir haciendo mientras los hombres se van a la guerra, a matarse unos a otros, eso no importa."
. Es un puñetero juego, intenta que pases el rato simulando que pegas tiros, no pegándolos de verdad.

Hay para elegir, son analizados en profundidad 46 videojuegos y unos cuantos más de modo somero.

Apañados vamos con estos pedagogos.

 

Oropel

Me habla con arrobo sobre el brillo de esos diamantes que le han permitido ver.

Yo, en cambio, sólo alcanzo a imaginar la negrura absoluta del carbón del que proceden.