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Ucronías

Cena de Navidad

 El líder comparece ante los suyos durante un telediario. Conexión en directo, cena navideña del PP. 

 Me darían igual las siglas pero toca hoy, porque viene tocándonos a los demás padecerlo desde hace dos años y pico, centrar el asunto en el partido gobernante.

 Dóciles como perrillos amaestrados los militantes aplauden, vitorean, manifiestan arrobo y complacencia ante el más suyo de los suyos. El farsante reivindica el orgullo por su país y exhibe los logros que lo público proporciona a los españoles: la sanidad, la educación, la cultura..., precisamente todo cuando se viene ocupando, afanosa como las hormigas y organizada como las abejas, en desmantelar, trocear y repartir para unos pocos esta plaga actual.

 Hace unos años el badulaque que precedió al actual afirmó que lo público era lo que no es de nadie. El de ahora no dice nada pero sus actos callados otorgan y al final se vuelven estruendosos: lo público es lo que dejará de ser de todos y servirá para que los míos hagan negocio.

 De todos modos es cuestión de incapacidad mental o filosófica, cabalmente no pueden administrar un país quienes están convencidos de que se les ha puesto un cortijo o un coto de caza a su disposición y antojo.

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Puestos a imaginar

 Supongamos que en este desgraciado país comenzase un movimiento primero tímido y después telúrico: Un político muere asesinado, sin más explicaciones, un acto huérfano de reivindicaciones; un día aparece muerto en extrañas circunstancias el primero y tras él otro y otro más hasta acabar convirtiéndose en una epidemia. Supongan que esas víctimas coinciden en ser personajes públicos demostradamente venales.

 ¿Ello implicaría una pérdida de fuste, constituiría un retroceso social? Permítanme que lo dude la vista del panorama que pinta. La clase política española es hoy por hoy, desde hace mucho tiempo y por desgracia con visos de que continúe siéndolo, una canalla parasitaria, autista y egocéntrica que, amparada en una partitocracia corrupta y hermética, se ha constituido en el más grave peligro para el interés general y el bien común. El efecto de algo así sería sin duda rechazable desde la perspectiva de la mera obligación de respeto hacia la vida humana pero cabe preguntarse si tales vidas habrían cumplido con la más mínima expectativa de ejemplaridad.

 ¿Creen que se daría un movimiento de rechazo, algún tipo de convulsión hacia algo así? Permitan que lo dude. Es triste admitirlo y mi repugnancia hacia la violencia sin duda me provocaría más de una nausea moral pero, ¿saben? creo que al final acabaría por no lamentar que los políticos en general y los corrompidos en particular experimentasen miedo e incertidumbre, ya que su actitud constante de lesa sociedad parece estar reclamándolo a gritos.

 Y, por otra parte, si ocurriese algo semejante algún día no me cabe duda de que ello no podría ser exitoso de ser producto de la actividad clandestina e ilegal de unas siglas, sean cuales sean. Una asociación criminal de tal clase tendría sus horas contadas y al efecto les haría notar que ETA se puso a sí misma la soga al cuello cuando, literalmente, desvió el tiro para actuar de modo mucho más sistemático que en otros tiempos contra los políticos. Sólo entonces se actuó con contundencia contra la organización hasta asfixiarla, pues previamente aparte de declaraciones retóricas e hipócritas lagrimeos la clase política asistió con inhumana indiferencia al goteo de sangre de militares, guardias civiles, policías y personal civil y no hubo unidad entre ella sino por sentir en la nuca un aliento cierto de muerte.

 Matar políticos por tanto sólo podría tener éxito como método de higiene social si ello obedeciese a actos espontáneos, a contribuciones aisladas y completamente anárquicas que no fuesen reflejo de organización alguna, de estrategias definidas u operativos bien planeados. Se necesitaría un ideario más o menos etéreo e individuos, que los habría, dispuestos a materializarlo. 

 Piensen en ello e inquiétense ante la posibilidad de que se les dibujase una sonrisa en el rostro al escuchar la primera noticia de tal clase que precediese a una larga serie de otras similares. Personalmente experimento al cavilar sobre ello una incómoda sensación.

 Completen la visión haciendo extensivo lo dicho a banqueros y empresarios inescrupulosos y tendrán una idea de algo que sin duda anda en fase larvaria aún y que sólo precisa de cierta continuidad en las condiciones de laboratorio que se vienen dando de un tiempo a esta parte.

La grandeza de la democracia

 Cualquier ciudadano norteamericano puede llegar a Presidente de los Estados Unidos.

 Cualquier obtuso puede llegar a Ministro en España.

Dudas y certeza

 Podríamos dedicar mucho tiempo a debatir si la crisis económica no ha hecho más que empezar, acerca de si va a resultar más o menos grave, sobre si durará tanto o cuánto...

 Sin embargo algo sobre lo que no puede caber duda es que, sea cual sea la situación, ha tocado que capitanee la nave - por decir algo- el más irresponsable e incapaz de todos cuantos pudiéramos imaginar.

 

Algo digno de escrutinio

 Mostraba pocos días atrás su democratico y cívico escándalo la periodista de la SER cuando una oyente que telefoneaba al programa sostenía algo así como: "Soy votante del PP, pero el domingo [por las elecciones vascas] votaré al PNV para que no gane el Partido Socialista".

 ¿Y se extraña usted, pedazo de ingenua? Me maravilla que una profesional de la información pretenda cerrar los ojos ante el fenómeno en ascenso, y que acabará por ser estadísticamente muy significativo, del voto frentista. Ante la función continua con la que nos deleitan los políticos con sus traiciones, descaro, arribismo, mentiras y saqueo de lo público el hecho de "votar contra" no puede sorprender a nadie.

 Sin embargo este déficit, propio de democracias de muy escasa calidad, no deja de ser fiel reflejo de la sociedad de bajísimo perfil en la que vivimos.

Distancia moral

 Sin duda es fenómeno digno de estudio que tras décadas de terrorismo y presión social las víctimas de todo ello en el País Vasco y fuera de él apenas hayan reaccionado tomándose la justicia por su mano. La salvajada de Ynestrillas, hace ya años, y el iracundo ciudadano que la emprendió hace días con un mazo contra una "herriko taberna" son gotas de agua, mera anécdota, en un mar de salvajismo, tropelías, descaro, inmoralidad y esa desconsideración hacia toda civilización y humanidad en la que se regodean a gusto sus victimarios.

 No cabe duda de que el entorno abertzale explotará sin asomo de rubor este asunto, que puesto en en ciertos términos va poco más allá de la rabieta, el pronto irreflexivo y el cabreo y que yendo un poco más allá coloca, por desgracia, a este iracundo Emilio Gutiérrez en más de un punto de mira nada metaforico.

 Sin embargo lo que al fin y a la postre demuestra este asunto es que existe un abismo de distancia moral entre ETA y todo su sistema clientelar y quienes son ajenos y contrarios a todo ello.

Aún hay clases

 Imaginemos que el ciudadano X. se confía en sus cálculos y embarca en aventuras financieras varias y llegado un momento se da cuenta o le hacen darse cuenta de que no puede atender a sus obligaciones. No hace falta detallar las consecuencias del asunto para este caballero.

 Ahora pongámonos en que la entidad financiera Y. se confía en sus cálculos y se embarca y fomenta que otros se embarquen en aventuras financieras varias y en un momento dado se percata de que no puede cumplir con sus obligaciones. Digamos que las consecuencias son un tanto mas laxas en este caso.

 Pues aquí tienen un ejemplo evidente de las diferencias de trato, pues parece que los unos pueden más y mejor y los otros, al fin y al cabo pobres ignorantes acerca de la magia del mercado, deben apechugar con lo que les venga.

 De todos modos a lo mejor hago la prueba el mes que viene y amablemente indico al banco que no voy a poder atender los pagos que me reclame porque me he visto desbordado por las solicitudes de reembolso de mis acreedores, que así queda muy fino.

De montajes, pilladas y gracias

 Ni Wyoming martillo de feroces capitalistas ni la emisora Intereconomía denunciante de explotadores y abusos. Nada más que pura lucha por unos miserables puntos de audiencia. Los unos y los otros se han lanzado como hienas hambrientas tras el objetivo de tener a la audiencia encadilada al tiempo que enfrentada durante unas horas. Canallas e impostores pues los unos y los otros.

El "blus" del autobús

 

 

Entonan lamentos desgarrados los obispos. A lo mejor deberían proponerles una gira completa por iglesias evangélicas, seguro que si le dan un toque de gospel al asunto les va a quedar la mar de artístico y convincente.

 Produce urticaria que alguien diga que "probablemente" Dios no exista, o sea, se limite a lanzar una conjetura y darle algo de publicidad, nada comparable desde luego con tantos voceros, campañas, monumentos, sermones, programas, periódicos, emisoras y demás zarandajas en las que se dice que Dios existe - que sí y porque sí- y además con el añadido de que todo el mundo, le guste o no, se tenga que plegar a las consecuencias de tal aserto.

 Les propongo una apuesta: veamos cuánto tarda cualquier iluminado en alguna parte del mundo en incendiar, tirotear u organizar una escabechina en uno de los "autobuses ateos". Podríamos incluso plantearnos redondear la apuesta preguntándonos cuándo - casi con certeza nunca- alguno de los promotores, contribuyentes o simpatizantes de esta campaña se emplea a fondo haciendo lo propio con algún templo o efigie religiosa.

 

 

Continúa el espectáculo

 Unos días de gripe lo conducen a uno a adoptar medidas desesperadas para pasar el tiempo medio abotargado, incluso algo tan extremo como zapear por los canales de TV en abierto.

 Parece que los programadores y guionistas se adaptan a los tiempos de crisis. Ya no basta con la casquería sentimental para atraer al público hacia su diario montón de excrementos, pues se incorporan nuevos temas. Hace escasos minutos, en un popularísimo programa de la tarde aparecían patrono y empleado despedido para lavar sus trapos sucios en público. Vamos, conectando en definitiva con la inquietud popular.

La mirada complaciente

 

 

Casi cabe asegurar por la imagen cuál ha sido el tono de la entrevista. Cierto es que siento curiosidad por leerla o escucharla, lo confieso, pero al tiempo me mueve un instinto de prevención hacia ello porque, sin poder evitarlo, una de las cosas que más repugnancia me ha causado siempre ha sido el arrobo ante el poder del periodista.

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El patrón de platino iridiado

 Aquel modelo de medida, si bien ya obsoleto; la referencia a la que se suponía se debían ajustar las demás réplicas para obtener una referencia adecuada.

 Incluso en política existen los patrones de medida y si el Sr. Aznar toma como ejemplo de gran estadista, con las consiguientes dosis de prudencia, saber hacer y capacidad que se han de suponer implícitas en tal concepto, al Sr. Bush podemos hacernos cabal idea del alcance de miras de nuestro ex presidente.

Más listos que nadie

 ¡España! ¿qué queda, dónde está aquel tigre económico del Sur de Europa? ¿Pero no íbamos a comernos el mundo y superar a Francia de aquí a pocos años? Por todos los santos, si a cualquiera que dispusiese de cuatro rudimentos en materia económica y un mínimo de buen juicio no se le escapaba que el ladrillo iba a constituir la ruina futura.

 Sin embargo, ¿saben que es lo que más me inquieta? No desde luego, por preocupantes que resulten, las cifras de paro, inflación o contracción económica general. Lo que de verdad me aterra es que en este país convulso, cainita, envidioso y carente de casi todo atisbo de perspectiva sobre lo que supone el bien común nos tiremos los trastos a la cabeza ahora que vienen mal dadas.

 Si hemos venido asistiendo al ejercicio de la carroña interesada por parte de partidos políticos testimoniales, politicastros incapaces y autonomías inescrupulosas en tiempos de prosperidad, ¿qué no ocurrirá a partir de ahora, cuando las hienas sigan reclamando una porción jugosa ante la realidad de unos magros restos?

Las soluciones

A ver, infame demagogo, demuestre a cambio que misas, cálices, genuflexiones y rezos han hecho algo por el hombre aparte de intentar reducirlo a la esclavitud interesada que usted y los suyos predican.

Continúe, por favor, continúe intentando vender su mercancía averiada.

 

Pepiño cogió su fusil

 Da lo mismo de dónde venga la crítica, pues estar en política convierte a la gente en inagotable a la hora de largar sandeces.

 Ahora la agria censura viene hacia la salida precipitada de Aguirre de Bombay. Bien, a lo mejor podría haber sido útil esta mujer acelerando trámites de repatriación de otros españoles, quien sabe, pero lo más probable es que no hubiese hecho mucho más que molestar y no les quepa duda de que de haberse quedado allí hubiera sido censurada por afán de protagonismo, por obstruir a las autoridades indias o vayan a saber por qué.

 Claro, por el contrario hay que imaginar que el arrojo y ardor de Pepiño le hubieran hecho correr presto hacia la trinchera, empuñar el subfusil de un policía muerto y defender la posición cual Rambo. O a lo mejor se hubiera ofrecido como rehén en intercambio por indefensas mujeres y niños. Puede incluso que, repugnándole empuñar un arma, se hubiese empapado de la sangre de los heridos mientras los sanaba con imposición de manos.

 Me pregunto si es posible ser más gilipollas.

En portada, cualquier día

 "El Estado adquirirá sus cromos de fútbol, pegatinas del Superpop y estampitas de santos a las familias que hayan dedicado su patrimonio a los juegos de azar para garantizar su solvencia."

 Exagerado, sí, pero parecido en el fondo.

Fisonomías II

Comparemos rostro, mirada y actitud con los anteriores.

Si las conclusiones del Fiscal son correctas este hombre puede pagar con 16 años de cárcel haberse extralimitado durante un programa de televisión en sus opiniones sobre aquéllos que juzgaron las muertes de su hija y dos amigas.

¿Todo muy proporcionado, verdad?

Fisonomías I

 

¿La cara es el espejo del alma? Tal vez. Observen este rostro, una actitud, en especial esa mirada.

Supongamos que el Tribunal no se equivocó, y que este hombre es culpable. Podrá saldar tres asesinatos en los que colaboró, si una cuestión interpretativa no lo impide, pasando unos 14 años en la cárcel más el tiempo que permaneció en prisión preventiva.

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Halloween

 Vaya por delante: considero que somos unos memos, unos auténticos monos de imitación por haber adoptado en pocos años la festividad de Halloween con un fervor que sólo cabe explicarlo gracias a la machacona campaña que han realizado sobre ella los grandes almacenes y similares. Ahora que vienen tiempos duros en lo económico a ver cuánto dura el entusiasmo por hacer el imbécil de tal guisa previo desembolso de buenos dineros en máscaras, túnicas, maquillaje y similares.

 Sin embargo, que la Iglesia católica la denuncie por su sentido de exaltación de la muerte cuando resulta que buena parte de su poder presente, pasado y futuro se asienta sobre el hecho de explotar indecente, malsana y descaradamente tal hecho natural sólo puede mover a burla o censura. Los obispos, con su habitual rostro pétreo y su alergia a toda coherencia ahora se escandalizan por el asunto a lo que sólo se puede responder lo que merecen sin recurrir a ningún otro argumento lógico, ya que ellos no suelen ser muy proclives a emplearlos; en definitiva: señores, que les den.

Lo que se siembra

 

 A vueltas con la crisis financiera y crediticia, ¿se acuerdan ustedes de cuando los bancos y cajas de ahorro regalaban huchas para ir haciendo acopio de calderilla? De eso hace mucho tiempo ya, me temo, ¿ahora qué regalan?

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