Simpatía
Me encontraba y me sigo encontrando de vez en cuando a B. por los pasillos de todo tipo de despachos, organismos y dependencias.
Entre ambos nunca ha habido nada ni remotamente parecido a una amistad y sólo el hecho de haber sido compañeros de estudios suele originar que crucemos unas palabras.
Precisamente durante una de esas periódicas reuniones de condiscípulos alguien sacó a colación que se había encontrado pocos días atrás al propio B. "¿Sabéis?"- nos dijo- "me lo crucé por los pasillos a toda prisa y cuando le pregunté que si llegaba tarde a alguna cita me dijo que no, que llegaba de sobra pero al caminar así todo el mundo piensa que está muy ocupado". Carcajadas.
Se abre la veda. Otro más aporta que al decirle que su teléfono no paraba de comunicar señala con aire inocente que lo deja descolgado para ser difícil de localizar, pues así la gente valorará más su tiempo.
Llega mi turno y señalo que me lo topo por la calle poco tiempo atrás. Al ver su portafolios lleno, a punto de reventar, le digo que tiene que estar hasta las cejas de trabajo. Ante mi observación él abre la cartera al momento, exhibe su contenido y me dice: "no, la llevo llena casi entera de periódicos viejos, pero como la gente no lo sabe todos creen que está llena de asuntos importantes".
Más risas, pero las mías se cortan al instante cuando me da por pensar que al menos B. aún no se ha creído su papel.
Hay quien enseguida se siente cómodo al pasear por esas nuevas calles y no ejerce la memoria.
Sin embargo no logro ni quiero olvidar que donde está esa nueva plaza una vez sesteé bajo un árbol.
Que un día jugué en aquel maizal o me enlodé en un regato y ahora en cambio son viales que atraviesan los coches.
No, ni lo olvido ni tampoco lo perdono.
Signo de estos tiempos: eleve usted una nadería a la enésima potencia y obtenga así una noticia, protagonismo o cualquier plusmarca en vacuidad.
¿Más ejemplos ?
Julio Medem se descuelga con algunas perlas a cuenta de la presentación de su última película como:
"... la lucha de la mujer frente al señor de la guerra", una oda a la feminidad que el director justifica porque "el hombre blanco es la primera causa de las desgracias de la humanidad", mientras que la mujer es "la vida, porque representa la fertilidad y la continuidad de la raza humana".
Por la senda de lo racial y del sexo, toma ya, y se queda tan ancho el buen hombre ¿Pero no habíamos quedado en que la progresía suponía, entre otras cosas, ser capaz de pasar por encima de los prejuicios sin contaminarse con ellos?
Probablemente, puestos a hacer recuento de desgracias causadas, el cómputo final quede bastante equilibrado entre hombres y mujeres y no distinga demasiado entre tonalidades de piel.
Eso sí, afirmando cosas como éstas la película queda... ¿cómo decirlo?... ¿muy subvencionable?
"Una avería deja al Congreso incomunicado por Internet y teléfono en fin de semana".
No es sorprendente la noticia . Completamente paralelo lo ocurrido a la desconexión entre Parlamento y sociedad.
Aldeas aún en ese antiguo poblachón de la Meseta que se devora a sí mismo desde hace décadas. Fueron artificiosas ya en su día, un intento quizás de"moralizar" la vida urbana insertando fragmentos ruralizantes, islas pintorescas, pero hoy día su única tranquilidad es la de la espera, con una resignación apagada de consumo diario, pura extenuación y ausencia de alma, esperanza u objetivo. No son nada para nadie e incluso dejaron de serlo hace mucho para sí mismas.
Tomado de una arrebatada glosa acerca del difunto Luis María Xirinacs (q.e.p.d.):
"Este Gandhi catalán, como se le ha llamado, propuesto tres años para el Nobel de la Paz..."
"... el 11 de septiembre de 2002, con motivo de la Diada de Catalunya, se declaró «amigo de ETA y de Batasuna»"
Pues vaya.
Según el ABC de hoy: "Un sistema de sensores leerá la mente de los terroristas en los aeropuertos de EE.UU.", se supone que para anticiparse a sus intenciones analizando múltiples parámetros y expresiones que normalmente pasarían desapercibidas.
¡La leche! quiero una maquinita de esas para emplearla con los politicastros que padecemos, sólo por legítima defensa. Aunque pensándolo bien..., no hacen falta muchas alforjas para semejante viaje.
El título no engaña, ni tampoco pretende hacerlo.
Aparecen en ese libro decenas de accidentes de automóvil, algunos de ellos brutales, y otras escenas sin duda bien calificadas de tristes.
¿Morbo? puede. ¿Oportunismo? el de un cazador de reportajes que, atento a las emisoras policiales, acudía con su cámara al escenario de crímenes y accidentes. ¿Regodeo en la sangre? no más que el ofrecido por cualquier telediario.
Impresiona pensar, sin duda, que esas imágenes corresponden a personas que en un momento dado, hace cuarenta y tantos o cincuenta años, se toparon de bruces con la fatalidad; sin embargo el tiempo y esa propia naturaleza en blanco y negro de las fotografías paradójicamente les ha hecho adquirir energía y diluir su verdadero dramatismo: son individuos lejanos, ausentes y desconocidos, ... mero polvo al fin y al cabo.
Y no sólo uno se deja impresionar por los cadáveres pues a veces basta con la expresión ida o estupefacta de quien acaba de salir bien librado de un topetazo.
Incluso se puede hallar belleza en esos mastodónticos Buick, Cadillac o Chevrolet irrealmente deformados.
Con todo me quedo con una imagen: la de ese enfoque desde el puesto del conductor de un vehículo; al frente un montón de chapa aplastada y en primer plano la aguja del velocímetro clavada en las noventa millas por hora a las que se produjo el impacto. Todo un testimonio de orgullo quebrado, de la caída instantánea de tantas falsas seguridades.
Primero anegados para siempre.
Pero más triste es que sea el tiempo el que los sepulte sin remedio.
Cada vez que ocurren cosas como ésta , o como la crisis de las "puntocom", por poner otro ejemplo, casi por sistema se escucha el argumento de que "hay que reconocer que se han cometido excesos".
Y desde luego ello estaría muy bien si, por una parte, sirviese como aprendizaje para el futuro, si, por otra, quienes emplean la frase o sus equivalentes no fuesen individuos a los que bien se puede suponer pertrechados tras sus contratos blindados y ventajas vinculadas al uso de información privilegiada, todo cuanto les suele permitir salir corriendo indemnes de cada sucesiva quema, y, por último, si esos excesos no hubiesen cebado sus voraces bolsillos mientras los cometían y alentaban sin recato alguno.
Acabo de dejar correr algunas horas tendido sobre la hierba en un monte perdido, mirando hacia el cielo.
Las Perseidas han ido dejando su tenue y frágil rastro, y cada una de ellas venía a ser como aquellas personas a las que he ido dejando pasar a lo largo de una vida.
Me pregunto si por mi parte habré sido capaz siquiera de sugerir algún destello que merezca la pena un recuerdo.
Probablemente ni esto:
"Artículo 34.3.- El deber de defensa jurídica que a los abogados se confía es también un derecho para los mismos por lo que, además de hacer uso de cuantos remedios o recursos establece la normativa vigente, podrán reclamar, tanto de las autoridades como de los Colegios y de los particulares, todas las medidas de ayuda en su función que les sean legalmente debidas."
Ni esto:
"Artículo 42.1.- Son obligaciones del abogado para con la parte por él defendida, además de las que se deriven de sus relaciones contractuales, el cumplimiento de la misión de defensa que le sea encomendada con el máximo celo y diligencia y guardando el secreto profesional."
(Todo ello parte del Real Decreto 658/2001, de 22 de junio, Estatuto de la Abogacía (BOE de 10 de julio).
Debiera dar lugar a manifestar en público pavadas como éstas, y mucho menos si al hacerlo no se le cae a uno la cara de sonrojo.
Lógico hasta cierto punto, ¿no hubo una cofradía de piratas llamada "Los Hermanos de la Costa"?