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Ucronías

¿Cuál es el país de locos?

Lehendakari Ibarreche: "Sólo en un país de locos se puede encausar a su presidente por hablar con las diferentes sensibilidades políticas".

Ni entro ni salgo en la oportunidad procesal de obligar a declarar a este caballero o en si técnicamente concurre delito. Ahora se trata simplemente de hacer una reflexión sobre el contenido de frases como ésta. ¿"Sensibilidades políticas"? caramba, qué calificativo tan generoso. Resulta que el Sr. Ibarreche se niega a contestar en la vista a las preguntas del Foro de Ermua, dado que según su docta opinión generan "odio y crispación", y se sienta a conversar con quienes apoyan, encubren, enaltecen y dan fuerza electoral y respaldo social, pues me niego a hablar de legitimidad, a una banda de asesinos.

A la vista de ello no queda otro remdio que concluir que la conducta de los políticos nacionalistas y de parte de quienes los votan y justifican tiene en ocasiones visos de psicopatía social y, pese a ciertos avances, aún laten resabios de los tiempos en que las víctimas tenían que callar y esconderse y para colmo ser tildadas de verdugos. Los actos reflejos de empatía y simpatía en el entorno nacionalista, desde el moderado al radical, no dejan de encerrar el guiño sectario y cruel de quienes en el fondo saben que comparten algo que ha de prevalecer ante cualquier otra consideración.

Así pues, es del todo lógico que el Sr. Ibarreche sea llamado a declarar, puesto que vive en un país de locos, ... su país de locos, a cuya locura él y sus secuaces han contribuido con empeño durante décadas.

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