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Sombras

El V.H.E.M.T.

Dentro de unas semanas se estrenará la película "The children of men", basada en un relato de P.D. James. De modo sinóptico la historia aborda la situación en el futuro cercano de una raza humana que ha perdido por completo la capacidad de procrear, no nacen niños desde hace años; sin embargo y sin nadie esperarlo surge la excepcionalidad de una mujer embarazada.
¿Escenario de pesadilla? Yo no lo consideraría así, con la excepción quizás de ese niño por nacer, que es más amenaza que otra cosa. A la vista de lo que hay parece más tranquilizador el panorama de una humanidad que se extingue que el de otra que continúa.
Existe una curiosa corriente denominada V.H.E.M.T. ( en inglés, Movimiento para la Extinción Voluntaria de la Humanidad) que cuenta con mi más franca simpatía. Invito a la adhesión, siquiera moral, a él.
De todos modos la vida es causa última del ciento por ciento de los fallecimientos.
http://www.freewebs.com/vehemente/index.htm
Cuando te arrojan el guante

Mal asunto, creo yo, cuando comienzas a empatizar e incluso a simpatizar con tu psiquiatra. Hace unos días salí de su consulta con la perturbadora sensación de que se trata de un buen tipo que se ve obligado a escuchar mis delirios cada cierto tiempo, encajándolos con buen ánimo y aguante, siendo incluso capaz de proporcionar bienintencionados consejos.
Con todo imagino que debe de ser bastante frustrante para él, en lo profesional y puede que incluso en lo personal, topar con una barrera de desidia, pereza mental, desánimo y profundo escepticismo. Todo ello hace que cualquiera de los desafíos propuestos a lo largo de varios años se haya convertido en un a sucesión de fracasos, y lo peor de todo, desde su punto de vista, es que no llegue a concebirlos como tales, puesto que sólo fracasa quien se propone un objetivo y no lo alcanza y yo no he logrado siquiera interiorizar una meta para perseguirla.
Terciando

No me queda otro remedio que estar en primera línea de combate en un contexto general de conflicto de intereses. Unas veces intentando mediar y conciliar y en otras con el único recurso de decidir que se ha de imponer una solución u otra. En la larga década que llevo haciéndolo apenas he podido topar con un puñado de ejemplos de honestidad o incluso de grandeza. pues el resto obedece únicamente a tres de los impulsos básicos de la conducta humana: obtener más dinero, alcanzar alguna mínima cuota de poder, para disfrutarlo mejor cuando más mezquinamente se ejerza, y también lograr que quien se tiene enfrente acabe por estar debajo para poder pisotearlo a gusto, defendiendo la anarquía para uno mismo y la dictadura para los demás.
Siempre hacia adelante
Como en "Sobre héroes y tumbas" se dijo mejor que en cualquiera otra parte:
" La señorita González Iturrat estalló:
—¡Con gente como usted el mundo nunca habría ido adelante!
—¿Y de dónde deduce usted que ha ido adelante?
Sonrió con desprecio.
—Claro. Llegar a Nueva York en veinte horas no es un progreso.
—No veo la ventaja de llegar pronto a Nueva York. Cuanto más se tarda, mejor. Además, yo creí que usted se refería al progreso espiritual.
—A todo, señor. Lo del avión no es un azar: es el símbolo del adelanto general. Incluso los valores éticos. No me va usted a decir que la humanidad no tiene una moral superior a la de la sociedad esclavista.
—Ah, usted prefiere los esclavos con sueldo.
—Es fácil ser cínico. Pero cualquier persona de buena fe sabe que el mundo conoce hoy valores morales que eran desconocidos en la antigüedad.
—Sí, comprendo. Landrú viajando en ferrocarril es superior a Diógenes viajando en trirreme.
—Usted elige a propósito ejemplos grotescos. Pero es evidente.
—Un jefe de Buchenwald es superior a un jefe de galeras. Es mejor mat
Desintegración I

Yo entonces me despedía hasta la próxima, pensando en aquel número de teléfono que no era el suyo.
Elasticidad de pensamiento
TÍTULO IV.
DE LOS INSTRUMENTOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL Y ESPECIALMENTE DE LOS LIBROS
1. Para preservar la integridad de las verdades de fe y costumbres, los pastores de la Iglesia tienen el deber y el derecho de velar para que ni los escritos ni la utilización de los medios de comunicación social dañen la fe y las costumbres de los fieles cristianos; asimismo, de exigir que los fieles sometan a su juicio los escritos que vayan a publicar y tengan relación con la fe o las costumbres; y también de reprobar los escritos nocivos para la rectitud de la fe o para las buenas costumbres.
Desgraciada condición
Adolecemos de falta de comprensión acerca de la auténtica naturaleza de la maldad humana, pues en tanto se siga pensando que obedece a la irracionalidad y que se mueve en el terreno de lo incoherente no aprenderemos nada sobre ella. Cierto es que el ejercicio de la maldad puede ser repentino, vehemente e impulsivo, pero en su fondo subyace un sistema perfectamente lógico y bien trabado.
Es probable que no exista una manifestación de conducta más perfecta y elaborada y todo intento por rebajar su peso en el comportamiento humano tiene el inconveniente de la debilidad de las armas que se le contraponen. Schopenhauer concluía que somos una especie de condición tan desafortunada que incluso teniendo satisfechas todas las necesidades optaríamos por matarnos debido a puro tedio y no hay más que echar un vistazo en derredor para confirmarlo.
Errando
No se hizo caso.
Desintegración II
En duermevela
Probando
A veces logro sorprenderme
Desafíos
PRIMERA ESCENA:
Lugar: Una zona universitaria. Preferible que los colegios mayores sean lo más elitistas posible.
Sujetos: Centenares de estudiantes de facultades varias, opositores a notarias, judicaturas, abogacía del Estado y demás cuerpos prestigiosos.
Tiempo: Cualquier fin de semana o víspera de vacaciones. Plena madrugada.
Situación: Todos ellos sellaman entre sí "hijos de puta" o similares durante horas, hasta quedar afónicos. Los más osados se exhiben con procacidad desde las ventanas.
SEGUNDA ESCENA:
Lugar: El mismo.
Sujetos:Antiguos alumnos, ya licenciados e incluso doctorados en diversas especialidades; los que fueron opositores y ya desempeñan sus cargos.
(... continúa)
Tiempo
Paliativos

A veces Lucía, llamémosla así, apuntala mis derrumbes dominicales. Ayer me recibió, como otras veces, en su piso y pasamos, casi sin preludio y sin hablarnos, a su dormitorio. Está tácitamente pactado que no se den los ceremoniales que se le suponen propios: no debe decirme nada, la coquetería o la provocación están de más, se conoce lo que ha de ocurrir.
Normalmente nos sumimos en un cuasi silencio, sólo levemente agitado, y después, si hay tiempo para ello, queda un rato para la pereza y unas palabras. De ayer vagamente recuerdo, difuminada por una grata modorra, la mención a algunos planes e ilusiones de los que sé alguna cosa. No me cansa escucharlo de ella, a diferencia de como me ocurre con otras personas, puede que me parezca que tiene más derecho a ello que nadie. Me despedí hasta la próxima y dejé algunos billetes en la sala, como es costumbre.
Plañideramente

Al tiempo que acumulaba condolencias y coleccionaba muestras de compasión,
a parecido ritmo crecía una correspondencia cada vez más candente con aquel,... ¿antiguo?¿amor?
Eligiendo
Temblor

La barrera

Cuando se conoce de su existencia ya ni siquiera se intenta sortearla o forzar el paso. Al principio se choca tozudamente contra ella y las energías van evaporándose en cada tentativa. Más tarde se aprende a mirar a lo lejos, a mantener una distancia prudente; hay siempre pequeños signos que advierten de que está ahí y aguarda inmutable para causar nuevos destrozos. Otras veces se ofrecen circunstancias favorables, y una buena marea y ciertos vientos pueden animar a probar de nuevo. Aunque al final el ánimo renovado dura poco y, de tanto esperar mirando, el tiempo corrompe y hace ingobernable el navío.

